El vuelo del Yunke

Hierro y memoria

el vol de l'enclusa

Hace casi cien años un señor que trabajaba herrando vacas y caballos en Hospitalet de Llobregat tomó un tren desde Barcelona hasta la Bisbal del Penedès con sus dos hijos más pequeños. Era el 25 de septiembre de 1938. Nunca llegó a destino. Me gusta escuchar las historias de que me rodean. Las vidas que han pasado cerca, antes que la mía. Me hacen sentir la fortuna de estar aquí. Cuanto más conozco aquellos relatos de familia, de mis familias, más ganas tengo de adentrarme en ellas y reescribirlos. Removiéndolos o inventándomelos si es necesario! Es la gracia del oficio que he elegido. Imaginar, practicar, jugar y compartir con el público.

En mi trabajo buscamos un punto de partida para cumplir con los deseos escénicos, performativos, teatrales, circenses o como carajo queramos llamarlo. Es un trabajo divertido y arduo, al mismo tiempo. Esta vez he elegido una materia (el hierro), un objeto (el yunque) y la memoria. Y lo he hecho removiendo en las vidas de la familia. Preguntando a tías, hermanos y hermanas de los abuelos y las abuelas. A parientes lejanos que hacía más de treinta años que no oía la voz. Y he podido escuchar relatos divertidos, profundos y también confusos. Nombres cambiados. Lugares remotos. Y el silencio del tabú, claro. Que sería de una familia sin un poco de oscuridad!

Pero volvamos a la materia. El hierro. Aquel tren se estrello contra otro que iba lleno de soldados republicanos. En aquel accidente desaparecieron ( «volaron») muchas personas. Una de ellas, aquel señor que herraba las vacas y uno de sus dos hijos. El otro, el que no voló ese día, se llamaba Joan y era mi abuelo. Se repuso y siguió en cierto modo vinculado al metal y sus variadas formas. Fue un aprendiz excelente hasta convertirse en un pequeño empresario de Hospitalet del Llobregat donde abrió su propio taller de metalurgia a mediados de los años cincuenta. Aquel taller todavía funciona gracias a mi padre y su terquedad, donde de paso yo he trabajado incalculables horas. Desde muy pequeño que recuerdo trastear entre hierros y herramientas.

De todo ello, estos son los recuerdos más primarios que tengo de aquel espacio: máquinas, ruido, olores, chispas, la suciedad propia del taller … Y un objeto muy específico: un yunque. Fabricado en 1913. Antiguamente en los trabajos de fundición metalúrgica se incrustaba el año de construcción en las piezas. Imagino que era la manera de organizar y almacenar la cantidad industrial de material que se fabricaba. Y desde entonces, siempre lo he visto en el taller del abuelo y de mi padre. Y preguntando y escudriñando, no he podido evitar imaginar que aquel fue el yunque del hombre que cogió aquel tren. Donde picaba cada día para dar forma a las herraduras de las vacas y los caballos.

Así que cuando lo veáis volar frente a vosotros, quisiera que pensaseis en el significado profundo que tiene para mí. Lo quiero compartir. Aunque aún no sé exactamente qué pasará en el espectáculo, sí sé que quiero evocar. Quisiera que entrarais conmigo, aunque fuera por un breve momento, a ver la vida de aquel taller; la precisión y el desorden; el ensayo y error de ese trabajo. Un pequeño caos convertido aquí en un campo fantástico para el imaginario. Para transformar los objetos. Para resignificar el trabajo del herrero, un trabajo sucio y poético a partes iguales. Y transformar en ligera la dureza de este material aparentemente frío, sórdido, sucio y pesado que es el hierro.

TÍTULO. El vuelo del Yunke
DIRECTOR / IDEA. Joan Català
ESTRENA. 2022